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Superando barreras tras un trasplante de riñón

Superando barreras tras un trasplante de riñón

Ciclismo, natación, atletismo… nada se le resiste a Manu Monasterio tras su trasplante de riñón. Desde PortalBici hemos querido conocer mejor la historia de este asturiano que ha hecho del deporte su mejor medicina.

En el perfil de Instagram de Manu podemos leer: “Aprovechando mi segunda vida después del trasplante renal”. Y por aquí comenzamos nuestra charla, preguntándole sobre su trasplante.

Hace 10 años que recibí un trasplante renal. Siempre he sido una persona que hizo deporte y nunca tuve ningún tipo de problema (aparentemente) hasta que hace 12 años en una prueba de natación en aguas abiertas en Gijón me dieron un montón de espasmos musculares y me quede flotando como una boya boca abajo intentando tirarme de las puntas de los pies para estirar los gemelos. A raíz de esa prueba empecé a tener más calambres, a diario y en cualquier situación, incluso durmiendo.

Fui al médico y me dijeron que tomara magnesio, sales, potasio… cambiar un poco la alimentación, tampoco le dieron mucha importancia. Además estaba subiendo bastante de peso. Esos calambres fueron a más y también tenía bastantes problemas de sueño, piernas inquietas… No le di mucha importancia, acababa de nacer mi hija, dormía poco por las noches y lo achacaba todo al estrés y al no poder dormir, diagnóstico que coincidía con el de los médicos.

Hasta que al final fui a hacerme unas analíticas y a los dos días me llamaron que fuera por urgencias al hospital. Tenía una enfermedad renal. Tenía los riñones del tamaño de un niño de 6 años pero había permanecido asintomático hasta entonces, que ya tenía la función renal solo al 10% Entré en lista de trasplante y comencé con la hemodiálisis.

El primer día me tuvo que llevar mi padre porque yo iba en silla de ruedas, apenas me podía mover, mis músculos no funcionaban bien. Ese día me dijo la enfermera que no esperase muchos cambios, que eso tardaba. Eso fue un lunes y el miércoles fui a la segunda sesión y pude ir ya con mi coche.

El cambio fue radical: pasé de repente de pesar más de 90 kg a 60 y pocos.

¿Y cuándo llegó ese trasplante de riñón?

Estuve con hemodiálisis durante 8 meses, iba tres veces por semana cuatro horas que me enchufaban a “la lavadora” como digo yo. Y un día me llaman del HUCA, que acuda en menos de 2 horas que hay un posible donante.

Esa llamada siempre es a tres personas y de los tres candidatos me eligieron a mí. Me hicieron el trasplante y durante unos meses tuve bastantes problemas, ingresos por distintas circunstancias... pero a partir de ahí, como a los 9 meses, me propuse correr el Villa Gijón para celebrar mi primer año de trasplante. Y lo corrí. Parecía un saco de huesos, con las rodillas vendadas por todos los lados pero terminé.

Y me animé a nadar la travesía de Navidad. Y poco a poco empecé a aumentar las distancias, a correr más… la bici fue una parte importante de mi rehabilitación. Siempre me ha gustado la bicicleta (a finales de los 80 yo ya estaba con mi bicicleta de montaña, que era una réplica de la campeona del mundo del año 88, y sigo con ella que es la que usa mi hijo. La tenemos como oro en paño)

Después de la operación iba a todos los sitios en bici, y así poco a poco fui volviendo a generar la musculatura que había perdido.

¿Cómo te ayudó el deporte a superar todo esto?

El deporte lo incorporé como una medicina más, de hecho a través de distintas asociaciones estoy peleando para que la gente se conciencie de que el deporte es una medicina más. Muchas veces puedes cambiar pastillas por deporte; en mi caso, por la enfermedad tenía principios de osteoporosis en rodillas y caderas y gracias al deporte la recuperación de los niveles de calcio fue muy rápida. Tenía dos opciones: o tomar medicación o hacerlo con deporte. En este caso tiene que ser deporte de impacto como la carrera. Ahora ha cambiado muchísimo pero de aquella, hace 10 años, cuando les pregunté a los médicos si podía volver a hacer deporte me decían “bueno hombre monta en bici con tu hijo, caminar…” ahora es verdad que ya no me pueden decir nada porque ya he hecho de todo y además han visto que empecé tomando veintitantas pastillas al día y en muy poco tiempo pasé a tomar cuatro, que son los inmunodepresores.

El deporte también me ayudó en el plano psicológico, para superarme y luego vas viendo cómo evolucionas y superas unas barreras que parecía que una persona trasplantada no podía superar. Yo pasé de hacer carreras más cortas a correr el maratón de Barcelona, Madrid. Pasé a entrenar mucho más en bici, del triatlón de corta distancia pasé al medio Ironman como el de las Islas Cíes, un Ironman en Madrid, carreras de bicicleta de montaña de media distancia… Y siempre todas mis analíticas han sido muy buenas.

Superando Barreras Tras Un Trasplante De Riñon

¿Tienes alguna limitación por tu trasplante en cuanto al deporte?

Tengo que cuidarme siempre mucho. Este fin de semana estuve en la prueba de MTB Dos Villas de Gijón, hizo calor y por ejemplo yo tengo que beber mucha más agua que el resto porque mi riñón no se regenera, no puedo dejar que se deshidrate.

Tienes que descansar más, la regeneración muscular es peor porque influye el sistema inmunitario y además necesitas las defensas para volver a crear músculo, tardas más en crear musculatura, los entrenamientos tienen que variar un poco las cargas… Y no puedes hacer entrenamientos muy fuertes porque te suben los valores de creatinina en sangre y afectan al riñón…

Es fundamental conocerse a uno mismo y conocer tu cuerpo.

En bici… ¿qué es lo que más te gusta hacer?

La bicicleta para mí es de los deportes que más me divierten. Más la bici de montaña que de carretera, de hecho hace unos años vendí la bici de carretera con la que entrené para el Ironman y me compré una gravel y estoy encantado con ella.

Me divierte mucho la aventura, hacer recorridos... ya no solo la competición. Estoy haciendo el Camino de Santiago por etapas según voy pudiendo.

¿Qué rutas o qué zonas te gustan más para salir a rodar?

Pues siendo de Gijón un clásico sería toda la zona del Monte Deva. A mí lo que me gusta es subir puertos, altos, que aquí en Asturias tenemos de sobra. Más que rodar en llano me gusta subir, y más ahora con la gravel. Subo para asfalto y bajo por caminos. Cualquier zona que sea de subir me encanta.

¿Y cómo estás llevando ahora todo esto del coronavirus?

Yo creo que una de las ventajas de la bicicleta es que es uno de los deportes donde más distancia social tienes. Después del confinamiento, cuando empezaron a dejar salir, lo más fácil era coger la bici y apartarte en muy poco tiempo de la gente. Además en casa durante el confinamiento el deporte que hacía era rodillo. Y yo creo que es el motivo del boom que tenemos ahora de la bicicleta. Ver a la gente haciendo deporte y con la bici me parece una noticia magnífica y lo que más me gusta es que ya ha pasado todo el tema en la alerta y demás y a día de hoy sigues viendo mucha más gente en bici que antes.

¿Qué retos tienes por delante?

Bueno retos la verdad es que voy sobre la marcha. Con la bicicleta hay algo que tengo ahí pendiente: me gustaría hacer alguna prueba de enduro que nunca he hecho y el año que viene si todo va bien sí que me gustaría hacer una prueba de mountain bike por etapas. Sería algo que tengo muchas ganas.

El deporte para mí es un estilo de vida y además tengo la suerte de que mis hijos son los dos deportistas, son piragüistas, entrenan bastante y también aprovecho mucho los horarios que tienen ellos de entrenamientos para entrenar yo también.

No necesito un dorsal ni una motivación especial porque es mi estilo de vida. Simplemente con hacer rutas que no he hecho nunca, subir un poco más rápido que el día anterior… es lo que me gusta.

Colaboras también con asociaciones de donantes ¿no?

Sí y además quería aprovechar para hacer un llamamiento a todos a hacerse donante, porque nunca se sabe cuándo puedes necesitarlo. Yo jamás pensé estar en esta situación y a veces la línea de la vida es más fina de lo que parece y hay que ser altruista en este sentido y animarse a la donación.

Una cosa que no sabemos la mayoría es que aunque tú te hagas donante la decisión última la tiene tu familia. En España tú puedes tener el carnet de donante pero no hay un registro de donantes, por lo que es tu familia la que tiene que dar el permiso.

Además pensar que un trasplante de riñón no es para siempre; yo ahora mismo llevo 10 años trasplantado y espero que dure otros tantos pero no es para siempre. La vida media de un trasplante está entre los 16 y 20 años y a mí me va a tocar dentro de X años volver a pasar otra vez por la misma situación.

Superando Barreras Tras Un Trasplante De Riñon