En este otro artículo analizamos las causas del conocido como ‘síndrome del ciclista’ en los hombres y ahora vamos a abordar si la práctica de ciclismo puede afectar al suelo pélvico en las mujeres y cómo prevenir posibles dolores y patologías.
El ejercicio físico de gran impacto puede provocar incontinencia urinaria. Actividades como correr, saltar o levantar peso provocan una presión continuada sobre la pelvis, lo que debilita los tejidos de sostén y favorecer la aparición de problemas como incontinencia o prolapsos.
La incontinencia urinaria de esfuerzo es la más habitual en las deportistas y afecta a mujeres independientemente de su edad, masa corporal… (Puedes ampliar la información sobre los tipos de incontinencia urinaria en la mujer deportista aquí)
En estos casos, la evaluación individual para establecer el tratamiento frente a este problema es muy importante. Es cierto que el entrenamiento muscular del suelo pélvico es muy eficaz y así lo demuestran muchos estudios.
Ciclismo femenino e incontinencia urinaria
El ciclismo se considera un deporte de bajo impacto para la musculatura perineal; un deporte seguro para el suelo pélvico siempre que su práctica se adapte a la forma física y a las características personales de la deportista.
Para ello se recomienda iniciarse en el ciclismo de forma paulatina; con paseos cortos y de baja intensidad al principio y luego ir aumentando gradualmente la intensidad y la duración de la actividad. Así, el ciclismo puede ayudar a mantener una buena salud pélvica.
Pero también hay que tener en cuenta que, sobre la bicicleta, se ejerce un apoyo prolongado del periné en el sillín, y esto puede provocar la aparición de dolor en la zona perineal o perianal, hormigueos, adormecimiento… Habitualmente son síntomas reversibles pero ¿cómo se pueden evitar?
Recomendaciones para prevenir el debilitamiento del suelo pélvico
- Lo primero es elegir una bicicleta adecuada a tu estatura y cuerpo; en una tienda especializada de ciclismo podrán aconsejarte.
- De la misma manera, es importante usar un sillín adecuado a tu constitución, en el que haya un apoyo correcto de los isquiones y la presión no se produzca únicamente en la zona del periné. A diferencia de lo que se suele pensar, que un sillín acolchado va a resultar más cómodo, la recomendación es optar por un sillín firme y que, principalmente, se adapte a la estructura anatómica de la ciclista. Para ello, sería conveniente realizar un estudio biomecánico (sobre todo aquellas mujeres que van a rodar sobre la bicicleta durante periodos de tiempo muy prolongados) que te permita conocer la distancia entre ambos isquiones y saber la altura, inclinación del sillín y la distancia adecuada respecto al manillar. Este estudio biomecánico te ayudará a ir más cómoda sobre la bici y adoptar la postura correcta para evitar posibles dolores.
- Utilizar un culote transpirable y antibacteriano.
- Es fundamental tener una buena postura sobre la bicicleta y procurar variar esa postura cada 20 minutos para aliviar la presión en la zona perineal.
- Es muy aconsejable fortalecer la musculatura del suelo pélvico, por ejemplo con ejercicios Kegel 10 minutos al día.
- Ten en cuenta que la dificultad del terreno es un factor importante, ya que un terreno irregular provocará más presión en la musculatura pélvica (saltos, impactos…)
- Evita también pedalear de pie de forma prolongada porque al hacerlo, ejercerás más presión sobre el suelo pélvico. Mejor sentada y en posición erguida para evitar cargar la espalda y la zona lumbar.
Teniendo en cuenta estas recomendaciones se pueden prevenir esas posibles molestias sobre la bici. Y, en todo caso, si aparecen los dolores, es conveniente consultar con un especialista cuanto antes para evitar que vayan a más.
